2.3.2.2. Obra:
Como literato, Quevedo cultivó todos los géneros
literarios de su época. Se dedicó a la poesía desde muy joven, y escribió
sonetos satíricos y burlescos, a la vez que graves poemas en los que expuso su
pensamiento, típico del Barroco. Sus mejores poemas muestran la desilusión y la
melancolía frente al tiempo y la muerte, puntos centrales de su reflexión
poética y bajo la sombra de los cuales pensó en el amor.
A la profundidad de las reflexiones y la complejidad
conceptual de sus imágenes, se une
una expresión
directa, a menudo coloquial, que imprime una gran modernidad a la obra. Adoptó
una convencida y agresiva postura de rechazo del gongorismo, que le llevó a
publicar agrios escritos en que satirizaba a su rival, como la Aguja de navegar
cultos con la receta para hacer Soledades en un día (1631). Su obra
poética, publicada póstumamente en dos volúmenes, tuvo un gran éxito ya en vida
del autor, especialmente sus letrillas y romances, divulgados entre el pueblo
por los juglares y que supuso su inclusión, como poeta anónimo, en la Segunda
parte del Romancero general(1605).
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